Historia

13 de noviembre de 2004. Un día cualquiera pero no para  Albin Johnson, fundador de la Legión 501, esa división imaginaria de los ejércitos del Imperio de Star Wars, cuya misión es acudir a causas solidarias para recaudar fondos.

Ese día, a su pequeña hija Katie se le diagnostica un tumor cerebral, probablemente letal. La pequeña apenas ha tenido tiempo de vivir.

A medida que la enfermedad avanza, la lucha contra la misma provoca un aumento muy considerable de peso en la niña, así como la progresiva perdida de cabello. La noticia corre y más de 4.000 miembros de la Legión 501 se movilizan en todo el mundo, así como seguidores de Star Wars, a partir de entonces dedicados a insuflar esperanza a una causa perdida. No siempre se gana.

Otro día cualquiera, Johnson acude a la Iglesia y repara que los ventanales tienen forma de unidad R2, el favorito de su niña. Entonces surge la idea: ¿Por qué no construir un R2 para vigilar a Katie mientras duerme, al igual que R2-D2 vigilaba a Padme en el episodio II de la saga cinematográfica?. La idea pronto va modelándose y Allie, la hija mayor de Albin, sugiere que el nombre del robot sea R2-KT, siendo las dos ultimas letras un juego sonoro que evoca el nombre de su hermana enferma y que su color cambie del azul clásico al rosa, tonalidad del gusto de la pequeña.

Empieza una carrera contra el tiempo. En Abril de 2005, Albin conoce a Jerry Greene, presidente y fundador del R2 Builders Club, grupo que, al conocer la historia de la pequeña, decide de inmediato centrarse en la construcción de ese androide que ha de ser totalmente operativo, así como en la organización de una gran campaña para la recolección de las piezas necesarias. Mientras resulta demoledor comprender que el cáncer de Katie es irreversible y avanza sin dar tregua. Uno de los constructores, modifica partes de su propio R2 para que pasen a ser de color rosa y así poder entregárselo a la niña mientras se termina el definitivo. Ella se abraza al robot en una imagen que hoy es famosa en el mundo.

El 9 de Agosto de 2005, rodeada de sus seres queridos y vigilada por R2-KT, Katie Johnson cierra sus dulces ojos para siempre. Menos de un año más tarde, el 8 de julio de 2006 el robot es terminado y, se convierte en un símbolo de esperanza para los niños aquejados por la infame enfermedad.

Existen tres unidades de R2-KT en el mundo y una de ellas esta en Donostia para recordarnos que:

La lucha continua y que hay que pelear por la siguiente Katie.